La pandemia silenciosa

El teletrabajo ha llegado para quedarse y con él se ha acrecentado la manifestación de nuevas afecciones y enfermedades físicas (como la fatiga visual, el síndrome del túnel carpiano, cefaleas, etc.) y mentales (estrés, ansiedad, depresión, entre otros). Así, desde 2020 se ha incrementado significativamente la demanda de antidepresivos como escitalopram, vortioxetina o mirtazapina, así como la demanda de profesionales de la salud mental.

La pandemia silenciosa queda constituida por un conjunto de trastornos psicosociales que parecen haber caído en el olvido por parte de los medios de comunicación, quienes les prestan escasa atención, a pesar de las cifras desoladoras con los que cuenta el panorama nacional. Se estima que una de cada cuatro personas sufre o sufrirá un problema de salud mental a lo largo de su vida en nuestro país.

Pero no hablemos de futuro; en el presente once personas al día se suicidan en España, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística. O lo que es lo mismo, una persona se quita la vida cada vez que transcurre poco más de una hora. No es opinable la necesidad de volcar recursos económicos y humanos para paliar la preocupante situación. Se trata de datos constatados. Se trata de vidas humanas.




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